lunes, 7 de diciembre de 2009

Raindrops keep falling on my head


El sol había desaparecido. Se había esfumado dejando paso a un día gris y cargado de nostalgia. Definitivamente, aquella mañana "el sol se había quedado dormido en el trabajo", olvidó poner el despertador.
Corría calle abajo, envuelta en una cazadora vaquera que le quedaba ligeramente ajustada. El gorro de su sudadera a penas conseguía evitar que el chaparrón no le calará el pelo. El termómetro marcaba unos cuatro grados sobre cero, podía ver como el baho salía de entre sus labios con cada suspiro, sin embargo, no tenía frío alguno, muy probablemente debido a la carrera.

Llegaba tarde. Otra vez la misma historia de siempre. Se detuvo de pronto. "A la mierda" pensó. Estuvo contemplando la calle vacía durante un buen rato, mientras tanto la lluvia arreciaba con mayor fuerza por momentos. Finalmente optó por sentarse en el escalón de un portal. No le importaba la tormenta, a esas alturas ya estaba empapada, así que ¿que importancia tenían unas gotas mas?. Necesitaba parar. Aquel era un buen día para pensar, para dejar paso a los recuerdos y precisamente la lluvia traía consigo mas de uno... Una buena película con palomitas, mientras las gotas golpeaban la ventana durante toda una tarde. Despedidas en la estación pasadas por agua. Risas por la calle a altas horas de la madrugada intentando huir de la lluvia...

Ella no era de las que lloraban facilmente...pero hizo una excepción. Sus lágrimas se perdieron entre las gotas de lluvia...y de repente, sin avisar...surgió de la nada. Le tendió la mano, y ella pudo sentir como todo estaba solucionado. Ambos echaron a andar de nuevo, juntos y con una sonrisa en la cara.

Daba la impresión de que el sol comenzaba a despertar, y a pesar de "la tristeza que le hacían sentir esas gotas de lluvia", sabía desde un principio que "la felicidad no tardaría en venir a saludarla", y así era...en esos momentos estaba a su lado, dándole la mano...


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